Friday, October 3, 2008

Cambio Imprevisto

Miguel Mora, Roma / Especial de El País de España EL ESPECTADOR
La representación de la Conferencia Episcopal Española ha sufrido un cambio imprevisto.
No estará Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona, y le sustituye Antonio Cañizares, que fue elegido como primer suplente por la CEE. La razón de la ausencia es doble. En el Vaticano no gustó que Sebastián, ya jubilado, acudiera a la asamblea como emérito, porque eso hubiera sentado un precedente en el Sínodo, aunque había sido el obispo más votado por sus colegas, por delante de Ricardo Blázquez, segundo, y del propio presidente, Antonio María Rouco Varela, que quedó tercero. La segunda razón es que Sebastián recibió en mayo un encargo del Vaticano que le mantiene muy ocupado: es el comisario pontificio que debe resolver el espinoso caso de la asociación Lumen Dei.
La Unión Lumen Dei es una sociedad privada de fieles que fue fundada en 1967 en Cuzco (Perú) por Rodrigo Molina, un sacerdote jesuita asturiano (1920-1982), y por la monja conquense Josefina Serrano (1948-1999). Hoy, Lumen tiene 6.000 alumnos y 20 centros escolares en Latinoamérica y España. Sebastián está investigando las supuestas irregularidades cometidas en la gestión de un colegio de Lumen en Hortaleza (Madrid), el Santa María de la Asunción. Según la asociación, Sebastián ha apoyado a una dirección que tomó el poder del colegio ilegalmente y ha despedido injustamente y dejado sin hogar a tres monjas de Lumen que daban clases en el centro. Algunas familias de escolares han denunciado que el objetivo último del Vaticano y de la Conferencia Episcopal en el asunto es hacerse con la gestión del patrimonio de Lumen Dei.